Dos parejas de turistas viejos
caminan veinte pasos y se detienen
para hablar y tomar una fotografía.
Lo hacen mil veces,
han caminado el parque hasta gastarlo
y borrar nombres de otras parejas
escritos sobre el cemento
cuando todavía estaba fresco.
Tienen cámaras Canon, Nikon, Polaroid,
con lentes capaces de captar pliegues
de labios rosas a cincuenta metros,
lentes como los ojos de Flecha Verde.
No buscan nada,
los únicos que los notamos
somos otros turistas
que disimulamos no verlos.
El Pez dorado está escuchando:
Hay Una Bomba En El Colegio de Attaque 77

