Olvidarlo todo.
Volver al principio,
empezar por los árboles
esta vez.
Empezar por las nubes
esta vez
y por los perros que sí me necesitan.
Dejar para después
el nombre de tu mano
y de tus bocas.
Acariciar este papel
hasta quemarlo
y quemar mis dedos con él.
Acariciarte hasta que el día,
la tierra, el pan y la tormenta te olviden.
Volver a las puertas del palacio
y arrodillarme esta vez.
Arrodillarme y matar,
matar después.
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