Ganaste.
Lo siento, desde siempre lo he sentido. No me importa, pero lo siento.
Me cagas, aunque no siempre me cagaste.
No estoy contento porque estés vivo ni porque vayas a morir.
Me gustaría que hubiéramos peleado alguna vez. La verdad, me hubiera gustado que me golpearas y golpearte. Sabes que me gusta sangrar.
Estoy aliviado porque ya se acabó. Estoy deprimido porque ya se acabó.
Hoy me despido de tu sombra, mis pasos ya no sonarán en tu azotea ni los tuyos en la mía.
Gracias, muérete, gracias.
1 comentario:
Al final lo único que buscamos es un enemigo.
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