Escher debió dedicarse a la contaduría


Soñar con entrar a la oficina vacía de tu jefe. Dar por hecho que ahí va a estar su calendario de atardeceres en playas mediterráneas, bosques nórdicos, cafés donde un tipo de traje lee el periódico frente a una taza de expreso, barrios de ciudades europeas en los que no se ha construido un edificio en cuarenta o cincuenta años. Repasar con la memoria la litografía del jimador a la derecha de la teselación de palomas y caballos en blanco y negro. Sentarse en la silla de piel negra, no cerrar los ojos para masturbarse pensando en la chica que iba saliendo de un bar de sadomasoquistas que tropezó y se abrió la boca con la banqueta pero no se levantó hasta que vio venir un policía desde el otro lado de la avenida mientras fumabas sentado en la entrada de una vinatería.

1 comentario:

Anemonas y Medusas dijo...

Je, bien hermano, siempre es bueno saber de alguien mas retorcido que uno . . .Me quedo con la silla negra del jefe y la masturbación . . . maravillosa imagen, poética sin duda

Ojala nos topemos pronto!