Tira tu pasaporte a una alcantarilla



Las presentaciones
son mucho más tristes que las despedidas.

Lo mejor de los desconocidos
es que son como la sombra de un pájaro
pasando sobre nuestra cabeza.

Son ráfagas de aire frío en el verano,
picaportes con residuos de electricidad.

Luego en una fiesta cualquiera
persiguiendo una boca o una luciérnaga,
se convierten en un nombre.

Un nombre que aprieta
como unos zapatos muy chicos
o se cae
como unas pantaletas viejas.

No hay comentarios: