Sansho the bailiff (1954, Kenzi Mizoguchi)

Las canciones

son otros objetos

que usamos mal.

Una canción

se afila durante años

en nuestro interior

mucho antes

de que abramos la boca.

Cuando está lista,

la usamos para hacer una pequeña incisión

en la piel de cada persona

que pasa a nuestro lado.

De esta manera,

uno de los miles 

de pequeños rastros de sangre

va a guiar hasta nosotros

 a quien nos busca sin descanso.



 

No hay comentarios: