Okiku rompió dos platos
para impedir que el hombre que amaba
se casara con otra.
Fue ejecutada por su amor imposible
en el jardín
y cayó a un pozo.
Desde ahí, como fantasma
pudo tomarse algunos días de descanso
de su trabajo como sirvienta,
su clase social permaneció
en el mundo de los vivos
así que pudo reírse en un volumen alto
y dejar de sentir vergüenza
por cada cosa que deseaba.
Un plato hubiera sido suficiente
porque la vajilla completa
era parte de la negociación del matrimonio,
pero no quería correr el riesgo
de una desgracia todavía mayor:
que le perdonaran la vida.

No hay comentarios:
Publicar un comentario