Amamos las turbulencias en los aviones y los químicos en las bocas de otras personas

banca

Un columpio que se eleve

diez mil metros sobre el nivel del mar

con el primer empujón.

Que rebase la estratósfera,

la ionósfera,

el horizonte de las probabilidades.

Que llegue

a donde está esperando

el penthouse

con un armario donde se guarda ropa rota

que huele a tibio y fresas,

con cigarros escondidos en tazas para café, en botes vacíos

de leche en el refrigerador, en el tenis izquierdo de un par

de vans rojos con negro.

Un columpio que alcance la altura

donde el aire se vuelva sólido

y me rompa la nariz,

donde escuche mi sangre

rechinar hacia fuera de mis oídos

mojándome el pelo.

El Pez dorado está escuchando:

Apirié Omapare Piaroló de Catupecu Machu

1 comentario:

Sandrine dijo...

El hombre solo!!! (o... sólo un hombre?).
Tal vez no lo había abandonado ni la mujer ni los hijos, tal vez estaba hablando con alguien que solamente él podía ver, (en el banco hay un lugar, viste???) a su lado, o contempla a alguien que se acaba de ir o está esperando a esa persona o es considerado y dejó el espacio por si alguien pasa cansado y se quiere sentar... ¿Qué será de la vida de ese hombre??

+ el horizonte de las probabilidades +

besos