Olvidar cómo se usa el teléfono

IMG_3376

Se me ocurrió

que había descubierto la relación

entre el acto negligente de no pedir la carta

                                            calentar el aceite

                                            hacer girar el abrelatas

                                            apretar dos veces Inicio rápido en el

                                                                                  microondas

y acariciar los muslos de alguien más

hasta cansarse y acalambrarse los dedos.

Empecé a sospechar

que la sensación de angustia en el vientre

que me había preocupado toda la vida

había sido inventada por alguien más.

Me di cuenta de que me gustaba el sabor

de mis labios secos

y los pedazos que me arranco constantemente

con los dientes,

supe que no necesitaría otra cosa

hasta mi muerte.

Me quedaría en la cama donde estaba

con otro cuerpo hambriento, caliente y feliz

para siempre.

El Pez dorado está escuchando:

Ezeiza de 2 minutos

1 comentario:

costa sin mar dijo...

man!!!!!!!!!
qué te escibro, cabrón

sí, este cambio puede ser una borboleta (así se llama la maestra de capoeira del neneo, a él le pusieron macaco)

leo en un bló belga que estos días de noviembre son invisibles
creo que tiene razón ese autor

jajjaja estoy en mi etapa dejo comments kilométricos