My little soul will leave a footprint



Estuve en Buenos Aires durante una semana, más o menos. El diseño, la producción y la realización de este viaje son totalmente crédito de Sandra. Ella me llevó prácticamente jalándome de las orejas. Probablemente la persona con la que más he peleado en mi vida, añadió cualquier cantidad de calles a la Ciudad Zombie.


Ahora mi cuarto está lleno de cosas nuevas (o viejas, pero que nunca habían estado en él). Ahí van algunas en completo desorden con imágenes en completo desorden.

Estrictamente cinco fotografías de turista.


La certeza de que Diego Arbit no sólo es un escritor admirable, sino también una persona muy tierna y el habitante de Buenos Aires más callado que existe.

El increíble descubrimiento de que comer pizza con cubiertos es una experiencia linda.


Todos los días, antes de dormir, veía escrito en una repisa sobre mi cabeza Wu-Wei. Dos días antes de tomar el vuelo de regreso, pregunté lo que significaba (mis conocimientos de filosofía taoísta son menos limitados desde entonces). La respuesta fue: let it be.

Dejé flores y un cigarro en la tumba de Luca Prodán, el cantante que siempre que veo en una pantalla me hace querer haber sido músico. Sentí algo muy bonito ahí, parado como tonto.



Alejandro Dolina me firmó un libro cuando fui a ver la transmisión de su programa de radio. Dolina de lejos es una especie de Rolling Stone maligno, de cerca es más bien un tipo al que dan ganas de abrazar.

Subí unos diez mil kilos, a donde iba vendían carne, no había remedio.

En Parque Rivadavia, conocí a Fermín Belli que me habló durante un buen rato de músicos que no conocía y de los chicos del Chopo con quien intercambia discos. Él me tomó una foto y yo le tomé otra.



Dos versos de Paula Peyseré, cuyo libro compré porque el vato de la librería parecía estar profundamente enamorado de ella:

al amigo que muere en manos de una loca,
nadie tiene ganas de cerrarle los párpados.




Fui a ver fútbol. Me consiguieron entradas para Bánfield - Estudiantes. Antes de entrar, compré una bandera del local. Antes de media hora, ya era un hincha cantando feliz. Ganaron 2-1. Luego me enteré que iban líderes y era probable que fueran campeones por primera vez en 113 años de existencia, aunque acaban de perder con el Racing, seguro se recuperan. Aguante, Taladro (¿cómo no amar a un equipo cuyo sobrenombre es El taladro?).

(El domingo pasado dieron un maratón de Doctor House en el 5, vi a ratos tres capítulos.)

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Now playing: Granja X - Clínico
via FoxyTunes

3 comentarios:

costa sin mar dijo...

man olvidaste que intentaste conocer a fabiàn casas en boedo

gracias mil por ocio!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Israel G. Araujo dijo...

Master, no cumpliste la misión de mi vida, tenía que irle a preguntar a Sabato porqué el esposo de Maria Iribarne le gritó a Juan Pablo Castel "Insensato"... o si lo hiciste?

Sandrine dijo...

Israel: (permiso, me meto) FUE MI CULPA! Jorge puso voluntad, me consta. Te juro que hicimos todo lo posible por dar con la casa de Sábato pero resulta que la dirección que me habían pasado nunca la encontramos en el mapa, estuvimos como una hora buscándola por internet, hasta que le preguntamos a un taxista, le dimos todas las coordenadas y el taxista terminó por convencernos de que esa dirección seguramente era en provincia y muuuuy lejos y no en capital federal...(chan) fue un despiste mío y muy frustrante :o(... hubiese estado bueno tomar mate con Ernesto... :). Lo bueno es que ese día a cambio, Jorge conoció a Fermín, ja!

besos