La cruzada de Mickey Mouse

Jesús va a romper el corazón de mi hija
tal y como rompió el mío.
Hoy marcha codo a codo
con otras diez mil niñitas
hacia Tierra Santa.

Avanzan gritando
canciones de películas de Disney,
practican sus maniobras
con globos llenos de agua,
ríen y se abrazan
con el aplomo de un escuadrón de tanques
que va al encuentro de un batallón de caballería.

No saben que el trono del príncipe del cielo
es un desierto, un silencio,
habitado por los inmortales vendedores
de estampitas de santos
que llenaron los bolsillos de mi adolescencia.

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