Otras máquinas

La muerte no me da miedo.
No tiene tentáculos,
no me ha hecho daño
y ni siquiera sabe mi nombre.

En cambio, me aterran
las sobras de comida en el piso,
la ropa ajena entre las sábanas,
los pedazos de vidrio en el asfalto.

-

A veces, cuando suena el teléfono
prefiero no contestar.

Lo siento porque esto
ha ofendido a mis amigos,
pero solos en una cabaña
a medio desierto
con un cadáver en el sótano,
a veces, cuando llaman a la puerta
es mejor no abrir.

No hay comentarios: