Batman minus Batman

En 2008, apareció en internet Garfield minus Garfield de Dan Walsh, un objeto raro que nos hipnotizó con una idea tan sencilla que parecía imposible que fuera entretenida: tomar tiras del gato naranja y su dueño Jon Arbuckle, y borrar al protagonista felino junto con sus diálogos. Garfield minus Garfield en sus momentos más brillantes es deprimente, parece retratar la vida de un hombre solitario que habla solo y que comúnmente lidia con el sinsentido de existir. Un aspecto interesante es que, aunque en algunas tiras en efecto parece que alucina un segundo personaje, en muchas de ellas no hace falta un interlocutor. Este efecto tiene que ver con que en el Garfield original, Jon no necesariamente dialoga con su gato, sino que comenta alrededor de su actitud o sus acciones perezosas, groseras o egoístas. Sin habérselo propuesto, Garfield podría ser una manifestación física de la fría indiferencia que solemos sentir del universo hacia nosotros.

Personalmente me fascinan las obras derivadas, por eso escribí It was a dark and stormy night, una traducción con notas al pie de la novela creada por el perrito Snoopy y que editó Pitzilein Books. Quizá Garfield minus Garfield sea la obra derivada mejor lograda de la historia de internet (hasta ahora). No tiene sentido sin el conocimiento de la obra original pero en muchos sentidos, es mucho más interesante.

Hace poco vi The Penguin, la serie de HBO derivada de la versión cinematográfica más reciente de Batman, que cuenta la historia del ascenso al poder de uno de sus villanos más viejos y conocidos. Otro intento de las productoras estadounidenses por alargar el periodo de hacer dinero a partir de personajes de cómics. Me pareció una historia entretenida y me hizo pensar en que algo tiene en común con Garfield minus Garfield. Mientras que la estrategia del "universo cinematográfico de Marvel" (como ellos mismos lo han bautizado) normalmente ha sido cada vez mostrar más y más personajes de los inagotables tomos a su disposición, The Penguin parece hacer un ejercicio más parecido al de Walsh. No es algo nuevo ver a Ciudad Gótica sin Batman (la serie de Gotham, por ejemplo, duró una infinidad de temporadas con un Bruce Wayne adolescente) pero en este universo, Batman existe, solo nunca aparece, no encarcela ni manda al manicomio a nadie. La fricción y las motivaciones de los villanos están aisladas, destinadas a confrontarse y corroerse entre sí.

Creo que The Penguin es interesante por la misma razón que Garfield minus Garfield. Batman es el personaje más predecible de su universo, el que va a superar una y otra vez los obstáculos en su camino, el que de manera arrogante le va a dar sentido a los demás. Sin Batman, los villanos tampoco triunfan, se matan entre ellos, se traicionan y sucumben ante su propia codicia. Batman parece darles sentido. Es más fácil decir "no gané porque Batman existe" o "estoy deprimido porque mi gato es un cretino indiferente y egoísta" que la realidad a la que todos los que no tenemos en nuestras vidas a un vigilante enmascarado o una mascota grosera nos enfrentamos día con día.



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