Good morning (1959, Yasujiro Ozu)

Un niñito solo debe aprender 

a decir ailóviu

en cualquier idioma.

No necesita más.

    Los nombres de la gente

    que habita su vecindario,

    de la sopa que le gusta,

    de su luchador favorito de sumo,

son información inútil.

Los demás ya mordimos

el anzuelo de las palabras

y de ese hoyo en nuestro paladar

nacen la enfermedad,

el hambre y la locura.


 

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