Elvis se presentó una sola vez en Yokohama,
nadie lo sabe porque hizo el viaje en secreto.
Masticando con torpeza
ohayō
sumimasen
hai
gomennasai
y sobre todo
wakarimasen
entre las multitudes de personas
que nunca habían escuchado de él.
Cantó seis canciones
afuera de un bar
con la ayuda de un joven guitarrista ciego
que reconoció las melodías
que Presley tarareaba ebrio.
Ganaron lo suficiente
para pagar dos vasos de bourbon.
Nunca volvió a cantar
a cambio de menos de esa tarifa.

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