Un niño,
quiero decir,
la idea de un niño
es naturalmente injusta
o necesariamente injusta
o incompatible con la justicia.
Los niños no pueden votar,
las leyes lo prohíben.
No pueden elegir al presidente
ni ser el presidente.
Y quién sabe si decidimos esto
cuando alguien descubrió
que los niños son todos unos fascistas.
No podemos saberlo
porque no los dejamos votar.
Quizá se nos olvida al crecer
que cuando éramos pequeños
queríamos cometer algún genocidio
o centralizar el poder económico
en una cajita de metal
que trajéramos en el bolsillo
mientras jugábamos futbol.
Quién sabe qué creen los niños
porque "creer" cuando uno lo piensa
es una palabra rara.
¿Qué crees?
Dice mi sobrinita
cuando me quiere contar
que una amiga de su escuela
viajó a Korea porque quería conocer
a sus ídolos pop
pero no vio a ninguno
porque todos están de gira por el mundo
cada día de sus vidas.
¿Qué crees?
Acabo de recordar que tengo
un chocolate en el congelador.
Nos vemos luego.

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