Un equipo de productores se reúne en su base de operaciones. Deliberan durante semanas el tema de su próxima película. Buscan algo original, algo nunca antes visto, que haga explotar las cabezas de los cinéfilos. Que a nadie se le vuelva a ocurrir que se les acabaron las historias. Uno de ellos, al fin, se levanta y dice: Lo tengo, hagamos una película de Robin Hood.
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Entre el montón de producciones que se han hecho acerca de Robin Hood, quizá algo más interesante sería un remake de The Ribald Tales of Robin Hood, un film soft porn de 1969 que aparentemente ni siquiera cuenta con una trama central.
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No, no la he visto, ni siquiera dudo que esté buena. Ridley Scott, después de todo, ya hizo explotar mi cabeza, por lo menos dos veces.
Pero... ¿Robin Hood?
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Por otro lado, hace un par de semanas pude ver completa Ghost Dog, por fin. Y me sigo enterneciendo al escuchar: The end is important to all things. Creo que nunca terminaré de entender lo que quiere decir, porque cada vez me dice más.
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