Contra los rayos

Miguel Ángel de las Tortugas Ninja y Pantro, de los Thundercats peleaban con chacos. Las armas de combate cuerpo a cuerpo le ganaron la carrera a las armas de fuego en todas las pantallas grandes y chiquitas. Bruce Lee y Chuck Norris tienen algunas secuencias memorables con chacos. No parecen las armas más eficientes y solo al verlos en acción, uno intuye que es increíblemente fácil hacerse daño con ellos. No tienen mucho alcance, ni siquiera tienen un extremo puntiagudo. Sin embargo, la mejor Tortuga Ninja y el mejor Thundercat no pueden estar equivocados.

Los disparos en la televisión y el cine son aburridos. Momento de tensión. Apuntar. Pum. Alguien se tapa el agujero con una o ambas manos y cae al suelo. Fin. A simple vista, es imposible distinguir a alguien que dispara de manera excepcional de alguien que apenas sabe cómo hacerlo (a menos que seas Yusuf Dikec, en cuyo caso se te nota a kilómetros). En cambio, cuando alguien sabe usar los chacos, sabes que es especial después de apenas unos segundos

Hace unas semanas, América preguntó en un tuit: ¿Se acuerdan que nuestra generación de verdad creía que los "Chacos" eran un arma temeraria?

¿Qué le pasó a los chacos, los sais y los bos? Para mí, el problema son los malditos rayos. Iron Man 1 se estrenó en 2008 y a partir de entonces, Disney y otros se han dedicado a exprimirle cada centavo posible a adaptar las historias de decenas de superhéroes de cómics escritos y popularizados durante décadas con varias películas, animaciones y series cada año. Para cualquier fan, un momento muy emocionante es cuando Tony Stark finalmente usa la tecnología de su traje para volar propulsado por turbinas imposibles en sus manos y talones o lanzar una barra de energía contra sus enemigos. Finalmente los rayos se veían "bien". 

Desde entonces, incontables personajes se la pasan tirándose rayos en la pantalla. Rayos blancos, rojos azules, amarillos, a veces con un poquito de relámpago mezclado. Después de un tiempo, como todo, se vuelve aburrido, pero a la vez es imposible regresar a la gloria de un artemarcialista blandiendo innecesariamente sus chacos porque no hay coreografía en el mundo que te vaya a convencer de que son más fuertes que los rayos.

Malditos rayos.





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