Cuando era niño, no quería ser Leono


En los jardines de la Unidad Santa Fe,

otros niños peleaban

por interpretar el papel del furro líder

de los Thundercats,

todos habían comprado

su guante garra de plástico en el tianguis

y tenían ensayado su grito

para hacer crecer la espada del augurio.

 

Yo quería ser Tigro,

tener un látigo,

meditar

y ser bonito todo el día.

Las manos a los costados del torso,

los ojos cerrados,

la boca entreabierta.


Mi única vocación es ser suave.

No hay comentarios: